Mientras el Gobierno presume gratuidad y matrícula, la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun) saca el trapo rojo: brechas de género, territorios olvidados y un modelo de calidad que "no equilibra exigencia, diversidad y pertinencia". El documento "Educación superior: Una apuesta intergeneracional por Colombia" no es solo papel, es un ultimátum a la Casa de Nariño.
Reconocen avances en década, pero advierten: sin info unificada entre formal y no formal, la cobertura es un cuento chino. La permanencia pende de un hilo por sesgos estructurales. ¿Habrá plata y voluntad política para arreglar este entuerto?
Fuente: El Meridiano
