La Asociación Colombiana de Universidades no se guardó nada. Presentaron su documento bomba ante los candidatos presidenciales y ahora exigen que el nuevo mandatario cumpla. Reconocen avances: más matrícula, más sedes, gratuidad. Pero el "pero" es grande: no hay datos unificados entre educación formal y no formal, persisten brechas territoriales y de género, y el modelo de calidad "no equilibra exigencia, diversidad y pertinencia".
El reto es mayúsculo: pasar de diagnósticos a soluciones de Estado reales. La permanencia estudiantil sigue en la cuerda floja por sesgos estructurales. ¿Habrá voluntad política o solo más papeles?
Fuente: El Meridiano
